Festividad en Mutxamel – El milagro de la lágrima

paisaje idílico de un puerto
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BarmetMedia tu agencia de marketing digital 360ª está ubicada en la población de Mutxamel en Alicante, para nosotros conocer la historia del entorno que nos rodea no solo es curiosidad sino que es importante y nos define en muchos sentidos.

Por ello, te contamos la historia de nuestra tierra, te queremos hablar de la Festividad del Milagro de la Lágrima.

Ocurrido hace unos 525 años protagonizado por la reliquia de la Santa Faz

Uno de los pliegues del sudario con el que la Verónica secó el rostro de Cristo en su camino al monte Calvario y que se conserva en el monasterio del mismo nombre desde hace siglos.

En torno a la efeméride y también a la celebración del 450 aniversario de la creación de la Diócesis Orihuela-Alicante, se han programado numerosos actos religiosos y culturales, quizá el más relevante la recreación del denominado «milagro de la lágrima».

En marzo de 1489 y debido a una sequía feroz que azotaba a la huerta alicantina, el cura Mosén Pedro Mena propuso a dos frailes franciscanos una procesión de rogativas portando la Santa Faz -custodiada en ese momento en San Juan- desde este pueblo hasta el santuario de Los Ángeles, en Alicante, para implorar lluvia

Salieron al amanecer del 17 de marzo

Y Mena decidió que uno de los franciscanos llevara la Santa Faz para él ordenar a la muchedumbre que cantaba el Rosario y los Salmos Penitenciales.

Según las crónicas, al cabo de «un cuarto de legua» y a la altura del pequeño barranco de Lloixa, el portador «sintió tal peso en los brazos que no pudo tenerlos en alto y, quedando sin movimiento en los pies, empezó a dar voces de ¡socorro!».

La procesión se detuvo y mientras la gente rodeaba asustada la sagrada imagen, vieron que del ojo derecho de la reliquia salía una lágrima que, corriendo hasta la mejilla, se paró en ella y creció de manera que todo el mundo la pudo ver.

Maravillados por el «milagro de la lágrima»

Se envió un emisario a la ciudad de Alicante para dar cuenta de lo ocurrido y se tropezó con otro enviado por el Cabildo Municipal que había recibido noticias confusas.

Ambos eran enemigos irreconciliables y se habían jurado muerte pero, sensibilizados con lo sucedido a la Santa Faz, se perdonaron y levantaron en el lugar donde se juntaron la conocida hoy como «creu de la fusta», suceso éste último que constituye el segundo milagro de la Santa Faz.

Los cronistas aseguran que unos días después, el 25, llovió coincidiendo con la llegada de la imagen al santuario de Los Ángeles, y el agua sirvió para aliviar la situación del campo.

El acaudalado caballero propietario de los terrenos del barranco de Lloixa regaló las tahúllas donde ocurrió el milagro para que la municipalidad erigiese un templo verónico, antecedente del actual monasterio de Santa Faz.

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